sábado, 14 de febrero de 2015

Yo y Garamendi(Diálogo).

YO Y GARAMENDI
Tras el robo,el señor Garamendi enfadado y desesperado fue a mi casa y sin darme cuenta apareció en mi alcoba:
-¡Usted rata roñosa! Una sola encomienda le pedí,¡una sola! Y nada más llegar a mi casa,veo todo mi imperio desmoronado:años de trabajo,noches en vela,la aceleración de las canas,caída y pérdida de pelo… Solo porque usted,ser ingrato,no realizó bien mi encomienda pues se pasa el día emperezado.
Me quedé estupefacto,estaba en un estado pusilánime; las facciones de su cara padecían un rojo extremo que expresaba pura furia.Con miedo y nerviosismo hablé con voz atiplada:
-Tampoco me eche a mí la culpa,fue usted quién me dió esa encomienda engorrosa.Además,¡Tampoco se habrán llevado tantas cosas!
-¿Cómo osa desdeñar mis pertenencias?Con los favores que yo le hecho.Y razón mucha le falta,pues se han llevado hasta la bandejita bañada en metal blanco que me regaló usted;por lo que podemos descifrar que el ladrón era zopenco.
Empecé a ponerme colorado…
-Por su culpa mi señora me ha dejado,pues han robado todas sus pertenencias;¡y las mías!
Excepto esto,puesto que me aseguré de que permaneciera bien escondido.
Lentamente del bolsillo de su chaqueta sacó un revólver;su metal negro brillaba tanto como como la misma luz,y, lo envolvían finas y pequeñas figuras abstractas forjadas en oro y plata.
Al parecer se gastó su fortuna en aquella pieza,exquisita y única.
Justo antes de que el temor y la angustia llegaran a alterar mi físico,le ví congiendo con las dos manos el pesado arma,pero solo escuché un estruendo e instantaneamente el dolor atravesó mi pecho.Caí.
-Una vida sin posesiones es una vida sin felicidad.¿Para qué quiero una vida infeliz?-Se convencía el asesino.
Cogió su arma perfecta y cargada,y se dijo a sí mismo:“solo una pieza tan valiosa como esta puede terminar con un hombre de mi linaje”.


Lo último que el señor Garamendi recordó fue dinero,joyas,piedras preciosas...Pero llegó el destripador sonido y después el inconfundible dolor de la muerte.

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